En la disciplina positiva se habla mucho de la autocompasión.  Yo he identificado en la maternidad que es necesario que padres y madres practiquemos la autocompasión, para conocernos, aceptar nuestra historia y  conectar con nuestra infancia.  De ahí viene la conexión que hago de ella con la crianza bi/multilingüe, el recordar como aprendimos o adquirimos una lengua extranjera, aceptar que en nuestro proceso no fuimos perfectos, que estuvo o sigue estando lleno de obstáculos.  Al activar la autocompasión sobre nuestro proceso les mostrará a los pequeños como ser autocompasivos con ellos durante la adquisición de una lengua meta para la familia.  Recuerda que esta decisión la has tomado tú y no los pequeños.

 

La autocompasión nos permite sentirnos suficiente, hacemos suficiente, sabemos suficiente, compartimos lo suficiente en la lengua meta con nuestros hijos o dedico suficiente a estudiar la lengua local, incluso mejoró lo suficiente en la lengua extranjera que le estoy enseñando a mi hijo.  Lo que estás haciendo es suficiente y es bueno. 

Puedes tomarte un descanso, olvídate de la presión social y el sistema que nos tiene agotados y desgastados. Si quieres parar, ¡para! Si estás cansado es sinónimo de buen trabajo, de esfuerzo. Siéntete feliz por eso y valora ello en la crianza que estas haciendo entre lenguas y culturas. 

Si tienes ahora tiempo hagamos juntas este ejercicio, cierra los ojos, olvida las tareas del hogar, no pienses en las listas, ni en lo que tienes que delegar, el libro que ya olvidaste ordenar, ya no lo ordenes, la actividad que querías hacer ayer ya no la hagas. Ahora dile a tu interior: estoy haciendo suficiente y lo estoy haciendo bien. Abre tus ojos y hoy no pienses más en la educación de tus hijos y el desarrollo de sus lenguas. 

Si eres autocompasiva contigo le estas enseñando a tus hijos a ser autocompasivos con ellos, aprenderán a poner limites, a decir basta, a detenerse, respirar y continuar. Aprenderán a pedir ayuda, a cansarse y recuperarse.  Estas formando al siguiente generación.

 

Que no te de miedo como mamá de niños bi/multilingües:

  • Reconocer nuestras limitaciones con el uso de una lengua.
  • Si se nos olvida/desconocemos una palabra, no hay que ocultarlo. Dilo, en voz alta.. “no sé cómo se dice” o “olvide esa palabra”.
  • Usar herramientas extras, en nuestra casa nos tomamos el vaso de agua del español (o la lengua en la que nos esté costando trabajo comunicar).
  • Pedir ayuda, a tu pareja, a tu hijo o a Google, no hay que aparentar frente a ellos que lo sabemos todo.
  • Recordarnos que los errores, la pereza y los sentimientos encontrados hacen parte de esta experiencia.
  • Amplia el foco, toma distancia y verás que no te parecerá tan terrible y serás capaz de verlo suficiente.

No te estoy invitando a tener una actitud pasiva en el uso de la lengua meta, solo a ser consciente, no solo del proceso del niño, sino también del tuyo como adulto. 

Esto te ayudará a priorizar tus necesidades de mujer, esposa, amiga y mamá, y después de mamá de niños bilingües.  Vamos, seguro no es la prioridad número uno de tu vida. Antes de llegar a el objetivo familiar en la lengua meta seguro tienes otros objetivos que van por encima. Y por esto lo que haces es suficiente.

Con cariño,

Laura

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Laura Gutierrez

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