La Guajira. El mar del desierto.

Aparte de la ropa vomitada, el pelo oliendo a carbón, la piel salada y los ojos aguados, Aurora se cago y se cago por toda parte, sentada en el bus, la silla quedo untada. El bus arranco, y entre frenazo y frenazo saliendo de la ciudad me faltaban manos para poner en orden este caos.…

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