Papá como representante de la lengua minoritaria

“Mi nombre es Eduardo, tengo 30 años y soy originario de la ciudad de Puebla, México. Soy padre de dos niños: Hugo (5 años) y Eliah (2 años). 

Conocí a Chrisi mientras ella hacía un viaje por Latinoamérica. Ella es del suroeste de Alemania. Después de un año de relación a distancia, decidimos casarnos y empezar esta aventura llamada Familia. Residimos en Alemania desde Noviembre del 2013.

El tener una familia bilingüe lo considero una oportunidad enorme de intercambio cultural: las costumbres, la lengua, la comida, la percepción del mundo. La mejor herramienta es el esfuerzo mutuo y la perseverancia.” 

Conocí a Eduardo en un taller de crianza bilingüe que ofrecí para una organización de latinos en Alemania, su situación me impacto mucho, porque a pesar de todos los obstáculos que se le están presentando para lograr transmitir el español a sus hijos, el sigue intentando, informándose y esforzándose día a día por no caer en el abandono de una parte importante de su país natal, la lengua.

“La familia donde yo vivo con mi esposa, soy yo el único proveedor de la casa, así lo decidimos, para nosotros era importante que alguien se quedará con los niños y yo me dedicaría al trabajo, algo muy común en Latinoamérica”

Esta decisión ha traído consecuencias en el desarrollo lingüístico del español como lengua minoritaria de los niños, puesto que la dinámica familiar ausenta mucho al padre representante de esa lengua, y en este caso específico se le suma que la pareja no tiene dominio de la lengua. 

Menor cantidad de tiempo para la exposición de sus hijos al español. Aunque no solo es solo el factor tiempo, concluimos en nuestra charla que tambien es el factor paciencia y energía.  Eduardo llega agotado después de ocho horas de trabajo en otra lengua, trabaja en inglés y en alemán, lo que asegura que le dificulta aún más hacer el cambio de chip al español en su casa. 

Hay poca capacidad de concentración, presenta una mezcla de lenguas, olvida su motivación a esas horas del día donde no solo está cansado él, está cansada su esposa y tambien están cansados los hijos.

“Llegas a casa todos corren hacia ti, tu esposa piensa: “perfecto ya se puede hacer cargo él”, sin embargo sigo con mi mundo lleno de problemas, el trabajo, el tráfico, algún arreglo de la casa, etc. Me falta dejar los problemas fuera de casa para dedicarme a los niños”

Esa transición entre el cambio de los dos ambientes es vital para las acciones y la lengua que nuestro cerebro este dispuesto a usar en los momentos posteriores. Cuando logras hacer un buen cambio tienes mucha más fuerza, mayor disposición, eres creativo con la lengua y logras mirar a los ojos a tus hijos cuando les repites una palabra o una frase.

Una situación muy difícil de manejar porque a la hora que nosotros adultos logramos caer en cuenta y tomar la iniciativa para comunicar en nuestra lengua con momentos de calidad, nuestros hijos ya están por ir a la cama o se encuentran en las horas de mayor cansancio donde se inicia la rutina de la noche.

Afirma que es muy complicado, que ese no es el momento ideal para conectar con ellos en la lengua que menos dominan, no son momentos para exigir, tampoco son momentos donde hay disposición por las dos partes, terminan sin entender y un padre desesperado tratando de comunicar y guiar un momento de la dinámica familiar. Al final es muy sencillo terminar hablándoles en la lengua que entienden. 

En este punto me gustaría recalcar lo importante que es iniciar a comunicar con nuestro hijos desde el embarazo, desde los primeros meses o los primeros años de vida una comunicación en la lengua minoritaria, esto brindará mayores probabilidades de lograr ofrecer también en momentos de dificultad la lengua.

En la familia de Eduardo el español han decidido dejarlo para los fines de semana, igualmente Eduardo se siente solo y no logra comunicarse con sus hijos los dos días enteros en español, es necesario tomar acción y estrategia en la dinámica lingüística de esta familia bilingüe de cuatro.

"Lo más complicado es hacer ese cambio de lengua, ese cambio de chip de dejarlo todo afuera."

A partir del dialogo que tuvimos, nos dedicamos a compartir los pro y los contra de la estrategia de crianza bilingüe Tiempo/Lugar, es una de las políticas lingüísticas familiares cada vez más usadas por las familias multilingües alrededor del mundo. Una estrategia que necesita de mucha organización y que como concluimos, va a tener resultados a largo plazo. Debido a que necesita un tiempo de adaptación por parte de la familia, necesita de mucho más tiempo para generar confianza, seguridad y rutina en la dinámica familiar.

Algunas ideas que te compartimos hoy si estas en una situación similar a la de Eduardo:

Empezamos por nosotros

Antes de entrar a casa, antes de abrazar a nuestros hijos, hagamos nosotros un click. Nos puede ayudar escuchar nuestra canción favorita, leer un párrafo del libro actual en nuestra lengua, lavarnos la cara, cualquier actividad que nos permita cortar con el idioma que veníamos hablando en el trabajo y con la sociedad y entrar preparados a darlo todo en nuestra lengua con nuestros hijos y nuestra pareja.

Apoyo visual

Desde un pin, una gorra, una camiseta hasta un corazón de un color especifico en cada puerta de la casa como recordatorio para el adulto y para las niñas del uso del español.

Una buena herramienta para evitar el sermón, la presión y los avisos constantes por parte de los padres a los niños.

Tiempo y paciencia

no se trata solo de buscar más tiempo para exponer a nuestros hijos a la lengua si no que se trata de darle tiempo a la entrada de la lengua en la rutina familiar.  Ser constantes y consecuentes con la estrategia y tener paciencia de la llegada de los resultados.

Crear rutina

Para llegar a ver o mejor a escuchar los resultados en nuestros hijos, necesitamos de la creación de una rutina, una rutina que no solo sea sencilla y adapta a los niños si no a nosotros adultos. De esta forma podremos conservarla por mayor tiempo y no abandonarla ante la primera dificultad.

Una ayuda +

Estamos agotados, no tenemos ganas o no logramos generar conversación. Si podemos escuchar música en al lengua meta e intentar bailar, recostarnos abrazados sobre el sofá y escuchar una audiolibro en español o ver un capitulo de la serie favorita de la televisión.  No hablamos, hablan otros, pero estamos ahí, presentes.

La comida

Como un juego, como identificación y orgullo para conectar con la cultura y las tradiciones. Comer chiles, amar el sushi, saber sostener un taco, orgullo por hacer con la masa bolitas perfectas, etc. La comida es un interés de los niños que los hace sentir parte de un algo.

“Tienes que hablarle mucho en español para que nos entiendan.”

La presión que le impone la sociedad a un padre como único responsable de la enseñanza de la lengua minoritaria, puede llegar a ser perjudicial para el desarrollo lingüístico de los menores del hogar. 

Queremos terminar recordándote que esta es una responsabilidad compartida, entre la pareja, y los familiares cercanos. Basta solo en que las personas a nuestro alrededor muestren interés por la cultura y la otra lengua que se practica en casa.

Con cariño,

Laura
Especialista en crianza bilingüe y educadora en disciplina positiva

Eduardo
Papá representante del español como lengua minoritaria

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