Mi hijo ya no quiere hablar mi lengua

¿Qué rayos ha ocurrido?
¿Por qué mi hijo ya no quiere hablar mi lengua?
Muchas familias inician a hacerse este tipo de preguntas alrededor del quinto año de su primer hijo (si hay diferencias con el segundo y tercer hijo), tal vez llegue el momento, tal vez no llegues a preguntarte esto nunca.

Existen momentos sensibles, momentos en los que nuestros hijos pueden llegar a presentar lo que yo expongo como "crisis del idioma", un rechazo o una pausa a una lengua en particular.
Hoy quiero recordarte que los pequeños están adquiriendo y practicando habilidades sociales constantemente. Además están entrando poco a poco en el mundo de afuera, se están haciendo ideas de como funciona la sociedad, muchas veces sus ganas de explorar, sus ideas y sus decisiones no se ajustan a nuestros planes de adulto.


Por tanto es normal que como padre de niños bilingües o multilingües llegues a formularte esta pregunta, que este momento llegue a pasar; y para esos momentos sensibles o aquellas "crisis del idioma" debemos saberlas:

1. IDENTIFICAR

Reconocer si se esta presentando una pausa, un momento de cansancio, o si ha mermado el interés en temas específicos, o si es realmente una pausa constante a la lengua. Una desmotivación general, una negación persistente.

2. DESCUBRIR

Es decir analizar el porque se esta dando. Hay razones ilimitadas para ello, te voy a nombrar las más comunes:
- Han vivido una experiencia penosa, incomoda o desagradable en esa lengua.
- Se esta presentando una rechazo (enojo, situación de discusión) a la persona que representa principalmente esa lengua.
- Se ha dado un cambio en la dinámica familiar, ejemplo, cambio de colegio, separación, cambio de trabajo, cambio de ciudad, etc..

3. GUIAR

Acompañar el proceso. Poner toda la energía en ser empáticos con las emociones que presenta el niño. Ser empáticos no significa rescartarlos, es decir no significa desistir nosotros como adultos en transmitir esa lengua. Significa comprender el porque se esta presentando, comprender. Dar un abrazo, y un mensaje de aliento. Significa permitirle experimentar sus sentimientos para después guiarlo para actuar con ellos. Guiarlo significa también ver el mundo desde su perspectiva y reconocer sus habilidades, su carácter y sus limitaciones.

Es posible que se presente esto durante la crianza bilingüe, recuerda de no tomarlo personal y cumple los tres pasos para llegar en familia a una solución.

Te invio a leer:

Con cariño,
Laura
Bilingüismo y Disciplina positiva

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