Cinco idiomas en familia

Marta Coll y su equipo

Esta semana trabajé escribiendo esta entrevista con Marta.
Marta esta muy cerca de mi lugar de origen, de mi hogar, Colombia, y yo estoy muy cerca del suyo, España.
Ahora para empezar aquí esta su presentación personal:
"Soy Marta, soy de Barcelona y junto a mi marido, Italiano, y mis dos hijos de 3 y 5 años residimos desde hace un año y medio en Brasil. En casa, hablamos cada día 5 idiomas diferentes que en este momento son: Italiano, catalán, español, inglés y portugués (digo en este momento, porque el quinto va cambiando según donde estamos). Esta es nuestra segunda experiencia en el extranjero con niños, ya que anteriormente estuvimos dos años en Estambul. Antes de tener peques vivimos en Italia, Holanda, Suiza y España."

Cuando me entere que esta familia de cuatro estaba criando a sus dos hijos expuestos frecuentemente a cinco idiomas, quede sorprendida. Porque este tipo de historias se escuchan bastante pero siempre con algún cambio de país o de situación familiar se disminuye en gran cantidad la exposición a uno de los idiomas. Normalmente los niños quedan expuestos a un máximo de tres.

Dentro de mi curiosidad por saber más sobre su decisión de pareja de crianza multilingüe formulé a Marta la siguiente pregunta.
L: ¿Qué fue lo primero que te vino a la mente cuando fuiste consciente que estabas por formar una familia creciendo niños multilingües?.
M: La verdad es que un poco lo llevamos dentro, conocí a mi marido trabajando en el extranjero. Somos de países diferentes así que desde el principio fue un fuerte punto de unión entre nosotros y algo que conscientemente escogimos cuando decidimos formar nuestra familia. Sabíamos que sobre todo al principio íbamos a necesitar un poco más de paciencia con los niños (5 idiomas son muchos). Sin embargo estamos convencidos que va a ser un gran regalo para ellos en el futuro y que les va a dar muchas ventajas así que no lo dudamos ahora forma parte de nuestro día a día de una forma muy natural.

Marta respondió a todas las preguntas desde una casa en la ciudad de São Paulo en Brasil, con 38 grados centígrados y una deliciosa bebida fría. Después lafamiliafettuccini editó el artículo en un apartamento en el centro de la ciudad de Berlín, con doble calcetín y un té de jengibre muy caliente. A pesar de la diferencia física que hay entre nosotros, sentimos en cada palabra que Marta expresaba, conexión. Conectábamos con sus emociones, con su historia y con sus perspectivas. Más fuerte se hizo esa conexión cuando nos expresó la motivación principal para mantener activa la exposición a los cinco idiomas. En donde nos compartió que tres de los idiomas que hablan son lengua de herencia. Las lenguas que usan con familiares, por tanto son necesarias para comunicarse con los abuelos, tíos o primos, una motivación muy natural, que pos supuesto debe ser modelada con gran interés por parte de los padres.

Si pasamos hablar de la motivación por el inglés o el portugués, no nos alejamos demasiado de la naturalidad. El inglés es practicado en el colegio y es necesario para que día a día los dos pequeños de la casa se comuniquen con profesores y compañeros. El portugués, es el idioma local en Brasil. El idioma que la sociedad usa en la calle, en el supermercado, en la playa, en el parque y en todo el entorno, de manera natural también están expuestos al idioma. Aunque más por necesidad que por motivación así es como lo expresa Marta, cuando se habla de la exposición al portugués.

"El portugués quizás es el que menos nos motiva ya que probablemente lo perderán el día que cambiemos de país, pero como dicen el saber no ocupa lugar y está siendo fácil para ellos por la proximidad al español e italiano así que allí esta..."

Son conscientes como familia que el idioma local, puede ser un idioma que futuro no dominen, ninguno de los integrantes. Es posible que se convierta en una lengua pasiva e incluso que llegue a desactivarse por completo. Pues sucedió ya una situación similar cuando de Turquía se mudaron a Brasil. El turco fue poco a poco desapareciendo del radar y por tanto la exposición y la continuidad disminuyó fuertemente hasta que el día de hoy es nula. Es probable que esto les sucede con el portugués si en los próximos dos años se presenta otro cambio de residencia a un país de no habla portuguesa.
Marta expresa su preocupación con el tema y la sociedad, siente que a pesar de los cambios que se están dando, de la información que se esta compartiendo sobre el bilingüismo, hay mucho camino por recorrer, y nos presenta un ejemplo:
<Cuando llegamos a Brasil, la profesora de mi hijo me decía que él tenía algún problema con contar hasta 10 en inglés, ella todavía no sabía nuestra historia, cuando le expliqué que mi hijo sabía contar en otros tres idiomas y que había un cuarto (el turco, que los estaba olvidando para dar espacio al portugués), reconsidero la situación y le dio una atención diferente en ese momento. Allí aprendí la importancia de explicar y dar a conocer no solo nuestra historia en un momento específico sino también entender y compartir los retos que estos pequeños están pasando para tratarlos correctamente y convertirlos en grandes oportunidades>.

"Nos gusta positivizar y reconocer el esfuerzo que hacen, para que se sientan únicos no porque no saben algo sino porque hay muchas otras cosas que sí saben."

Marta dedica la mayor parte de su tiempo a la crianza de sus hijos y en este camino se a aliado con la metodología Montessori. Reconoce que los mayores cambios en su vida no han sido ninguna de las seis veces que ha cambiado país si no el momento en que decidió tener hijos y dedicarse por completo a ellos. Su primer contacto con la filosofía Montesori fue cuando su hijo asistió al kindergarten, la conexión que se creo con ella y esta filosofía de educación le provocaba sonrisas en su rostro. Hoy en día Marta realiza practicas profesionales en el colegio internacional de sus hijos en São Paulo. Relacionando esta experiencia con el desarrollo del lenguaje y el multilingüismo en niños, todo este recorrido le ha permitido informarse y comprender la facilidad que tienen los pequeños para los idiomas, entender como se esta desarrollado su cerebro y en que etapas de su desarrollo se encuentra y por tanto lograr guiarlos correctamente.

Marta nos comparte que la filosofía Montessori le ha ayudado con los sentimientos de culpabilidad que se presentan como madre expatriada en añadir "dificultades" a mis hijos. En ella encontró la respuesta a la famosa frase "pobres niños que lío con tantos idiomas no se aclaran", frases como estas escuchan padres por todo el mundo cuando por situaciones familiares, laborales o personales se presenta exposición a más de dos idiomas durante la infancia, y la respuesta es muy clara, pobres nada, más bien que suerte la suya, exclama.

"Todo esto y conocer su filosofía al mismo tiempo que observaba a mis hijos crecer encajó por sí solo. Nos ha ayudado muchísimo como familia a no forzar a los niños en lo que no les toca, respetar sus ritmos, entender sus contradicciones y retos y en general a valorar el impacto positivo de nuestra vida de expatriados en ellos en su desarrollo y su aprendizaje "hands on" directamente del mundo."

En su cuenta Instagram, comparte experiencias de su vida como familia de cuatro en el extranjero. Nos comenta que sobre todo usa esta red social para leer experiencias de otras personas con los mismos retos, problemas, dudas y realidades. Como otro apoyo en este camino de crianza bilingüe es activa en conversaciones y webinars con otros miembros de FIGT, asociación con la que colabora y recomienda muchísimo.

Los últimos años le han permitido reconocer una gran debilidad en nuestra sociedad. La falta de apoyo de instituciones educativas, sobre todo las internacionales, que reciben con mayor cantidad familias en diversas situaciones. Piensa que deberían tener un mayor conocimiento sobre las experiencias y emociones a las que se enfrentan los niños. Ve necesario la integración al sistema de las ventajas que tienen y de lo importante que es conocer sus retos para así redireccionarlos a grandes oportunidades.

Los tres consejos que nos comparte Marta hoy:
1. Informarse constantemente.
2. Hablar abiertamente con nuestros hijos sobre su situación.
3. Tomar la situación de expatriado con naturalidad.

"Para mí, el lenguaje es un regalo en la vida que te abre puertas a cualquier relación y cultura y quiero que ellos entiendan ello y así muestren interés y les sea más fácil."

Un saludo y un fuerte abrazo de

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