Ta-daaaa! Es un niño

En este tercer embarazo parece ser muy importante para los demás saber cual es el sexo del bebe. Claro después de dos niñas, viniendo de una familia donde la abuela materna dio a luz a cuatro mujeres y “solo” un varón, de una madre que tiene tres hijas, que los nietos de la ultima generación por ambas partes son solo chicas, que mis hijas tienen solo una primas, que mi primo esta esperando bebe por las mismas fechas y será una niña. Podríamos decir que como sociedad esperan también un varón. Porque hasta el momento la balanza a estado siempre inclinada del lado femenino. 

Pero para nosotros el sexo del bebé ha sido un tema muy secundario, pero es increíble como después de dos hijas, parece ser que traer al mundo otra niña fuera considerado como una “desgracia”.  Es la sensación, que te da la preguntadera, los comentarios, los gestos. Ninguno a venido de mi familia.

Con Lucía supimos que sería una niña desde la semana 15, con Aurora en cambio decidimos no saberlo, lo dejamos de sorpresa hasta el momento del nacimiento.  Ahora una cosa ha llevado a la otra, la confusión de este embarazo, la situación, el hecho de ser el tercero, etc, decidimos al final saberlo, pero lo cierto es que a pocas personas se lo hemos desvelado… no he tenido demasiadas ganas tampoco de decirlo.

Ya en la recta final, he decidido compartirlo con mi familia y personas cercanas. Pues al final lo que a mi me ha costado mucho creerme es que de verdad estábamos esperando otro hijo, el tercer hijo que siempre he querido, si, pero que fuera en estas condiciones, con una relación debilitada, en un proceso de separación y con ninguna de las dos familias cerca. Me a costado creerme que este embarazo estuviera llegando a buen fin, pues cada uno de mis anteriores embarazos con final feliz fue precedido por un aborto al finalizar el tercer trimestre, y en este no fue así.  Esta  sensación de ¡Increíble!, como me puede estar sucediendo esto a mi, con sinceridad, aún hoy en día tengo momentos en que me pregunto si no estaré soñando.

En estas circunstancias, plantearme si iba a ser niño o niña era algo que no cabía en mi cabeza. Me daba sinceramente lo mismo, pasaban otras cosas por mi mente, palabras y momentos que no lograban fluir. 

Sin embargo, después de haber tenido dos niñas y considerando que en nuestra familia no hay ni un solo niño, tenía claro que es posible que nuestras posibilidades de fecundar a un niño estuvieran más elevadas, vamos que ya es hora, dirían. 

Y así si que llego la hora, estábamos esperando un niño. 

Esta vez casi he tenido que llegar al final del embarazo para asimilar que en breve voy a tener otro bebé entre mis brazos, así que para imaginarme que ese bebe seria un niño me parecía aún más increíble. Me daba la sensación de que estaba empezando de nuevo, que no era mi tercer hijo, si no que me invadían los nervios de primeriza. 

He ido posponiendo (entre los verbos favoritos, posponer) hacerme a la idea de que es niño, hasta que con la amenaza de que naciera antes de tiempo, con la cantidad de personas que están esperando saber el sexo para pasarme herencias, con el montón de cajas que se apilan en la bodega, me he tenido que poner en la tarea de hacerme la idea que nuestro armario cambiara de tonos, he tenido que empezar a revisar que me hace falta, a regalar la ropa que tengo guardada de las niñas que esta muy floreada o demasiado pink. De algún modo las circunstancias me han obligado a asimilarlo, si no creo que habría llegado a estas últimas semanas en pleno letargo. Necesitaba despertarme del sueño y empezar a creer que realmente seria mamá de un varón, por que si se siente diferente. Aunque mucho tema de igualdad, se siente diferente solo así, sin tenerlo en los brazos. Por eso decidí saberlo, y más a un contarlo, como para sentir el pellizco de despiértate estas embarazada, y levántate es un niño.

¿Me imagino con otro bebé? Sí, totalmente. ¿Me imagino con tres hijos? Sí, sin problemas. ¿Siempre quise tres hijos? Si, también. ¿Me imagino con un niño? Pues la verdad que no, estoy acostumbrada a tratar con niñas a todas horas… pero supongo que no será tan diferente. Este ha sido uno de los motivos por los que no me ha apetecido compartir el sexo del bebé. Pienso que primero que tenía que interiorizarlo yo para luego poder compartirlo con los demás.

Si debo ser sincera, diciendo la verdad, lo primero que pensé con aquella noticia, fue <para rebosar la copa, un niño>, <mi madre va a tener a su “Ernesto”> y <que diversión para mis hijas>. 

Tener la experiencia de criar a una niño, que estoy segura de que en cierta medida son distintas a las niñas, es algo que me apetecía, como te dan ganas un bocado de torta de chocolate.

Siempre me hubiera gustado tener la experiencia de criar un niño. 

Pero porque en estas condiciones? Porque en estos momentos tengo que parir un niño sin la compañía de mi pareja, sin yo tener el apoyo del papá. 

Como dijo mi hija mayor, <mamá, se fue el hombre de la casa, pero ya nos llego otro, así de fácil, mamá>. 

Si hija así de fácil será. 

Pfffff.

Lo que me ha costado mucho creerme es que de verdad estábamos esperando otro hijo y que para ello no habíamos tenido que sufrir como con los anteriores, pero en este me en encontraba sola, sin pareja, en el exterior, con dos hijas todavía muy pequeñas. Este estupor me ha durado meses, ¡casi todo el embarazo! y, con sinceridad, aún hoy en día tengo momentos en que me pregunto si no estaré soñando.

En estas circunstancias, plantearme si iba a ser niño o niña era algo que no cabía en mi cabeza. 

Ahora no aguantamos las ganas de recibir a nuestro Francesco!

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